Biblioteca Argentina para Ciegos: autonomía, acceso y derecho a leer
Fundada en 1924 y dirigida por personas con discapacidad visual, la institución atravesó el braille, la imprenta, el audio y las tecnologías de apoyo sin abandonar una misma idea: acceder a la cultura también significa poder decidir cómo hacerlo.
Hay una diferencia importante entre hacer algo accesible para alguien y construir las condiciones para que esa persona pueda participar de las decisiones sobre su propio acceso.
La historia de la Biblioteca Argentina para Ciegos permite observar esa diferencia a lo largo de más de un siglo.
Fundada el 18 de septiembre de 1924 por Julián Baquero y Agustín Rebuffo, la institución nació en una época en la que las personas ciegas encontraban enormes barreras para acceder a la lectura, la educación y la cultura. Desde sus primeros años, sin embargo, la Biblioteca desarrolló una filosofía que su propia historia institucional define como autogestiva. No se trataba solamente de reunir libros: también se discutían y abordaban cuestiones que afectaban directamente a las personas ciegas.
Ese punto cambia la forma de contar la historia.
No estamos frente a una institución creada simplemente para asistir a una población determinada. Estamos frente a una experiencia en la que las propias personas destinatarias del acceso participaron de la construcción del espacio, de sus servicios y de las formas concretas mediante las cuales podía circular la palabra escrita.
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1924: una biblioteca, pero también una forma de organización
Los primeros esfuerzos estuvieron dirigidos a reunir fondos y organizar la institución. Muy pronto apareció también un lema que acompañaría aquella etapa: “Ayuda a todo ciego en toda forma”. Con el tiempo, la Biblioteca incorporó equipamiento especializado para impresión y fue convirtiéndose en un espacio donde lectura, producción y organización comenzaban a formar parte de un mismo proyecto.
Mirado desde el presente, puede resultar sencillo reducir aquella experiencia al braille.
Pero el braille era sólo una parte de algo más amplio.
Era una tecnología de acceso, sí, pero también una herramienta que permitía estudiar, conservar información, comunicarse y producir materiales sin depender exclusivamente de que otra persona leyera en voz alta.
Y producir esos materiales requería infraestructura.
1932: cuando la autonomía también adquirió un edificio
En 1932 se inauguró el edificio de Lezica 3909, en el barrio porteño de Almagro. No era simplemente una propiedad adaptada posteriormente: fue construido específicamente para el funcionamiento de la Biblioteca.
La documentación histórica de la BAC describe oficinas, una gran biblioteca, un salón de actos y, en la planta baja, una imprenta especial en sistema braille atendida exclusivamente por personas ciegas.
Ese dato contiene probablemente una de las claves más potentes de toda la historia.
Una biblioteca suele asociarse con el lugar donde los libros llegan después de haber sido producidos.
Aquí también existía la posibilidad de producir el soporte accesible dentro de la propia institución.
Leer y producir dejaban entonces de ser procesos completamente separados.
La autonomía no era una idea abstracta. Tenía máquinas, papel, conocimientos técnicos, trabajo y organización.
El braille no es una reliquia
Con frecuencia, la aparición de nuevas tecnologías se cuenta como una secuencia de sustituciones: primero braille, después audio, luego computadoras y finalmente teléfonos inteligentes.
La experiencia de la Biblioteca Argentina para Ciegos permite una lectura diferente.
El braille continúa siendo un sistema de lectura y escritura basado en combinaciones de puntos en relieve. No es un idioma: permite representar letras, números, signos de puntuación y también notaciones específicas, incluidas expresiones matemáticas o musicales.
La BAC mantiene actualmente un importante acervo en braille; su propia biblioteca informa cerca de 3.000 obras disponibles para préstamo. Los socios pueden retirarlas en la sede o recibirlas en sus domicilios mediante Correo Argentino.
Ese sistema de distribución introduce otra dimensión que difícilmente entre completa en el video: la accesibilidad también tiene una geografía.
No basta con que exista un libro accesible si solamente puede consultarse en un edificio determinado.
La circulación forma parte del acceso.
Por eso el envío de materiales a distintos puntos del país convierte a la biblioteca física de Almagro en algo más amplio que su propia sede.
Del libro a un ecosistema de accesibilidad
Con el paso del tiempo aparecieron otros soportes.
La biblioteca parlante incorporó obras grabadas en audio. Más tarde llegaron los formatos digitales y distintas tecnologías de apoyo. La Biblioteca Nacional señala precisamente esa evolución al reconstruir los 102 años de la institución: braille, audio, formatos digitales y nuevas herramientas pueden convivir como distintas formas de acceso.
Ese matiz es importante.
Más tecnología no necesariamente significa reemplazar una tecnología anterior.
Puede significar algo más interesante: ampliar las posibilidades de elección.
Una persona puede preferir braille para determinadas tareas, audio para otras y herramientas digitales para otras. La verdadera accesibilidad aparece cuando existe más de un camino posible y la elección no está predeterminada por la barrera.
La propia presentación institucional de la BAC vincula actualmente sus proyectos con el derecho a acceder a la información, la cultura y la educación. También se define como una asociación civil sin fines de lucro dirigida por personas con discapacidad visual.
Una imprenta que ya no imprime solamente libros
El recorrido de la imprenta permite ver con especial claridad cómo una infraestructura creada para resolver una necesidad concreta puede extenderse después hacia otros ámbitos de la vida cotidiana.
Hoy la BAC realiza impresiones en braille de libros, revistas, folletos, programas, menús y otros materiales. También trabaja con cartelería, señalética, etiquetas y rótulos, e informa servicios vinculados con mapas y planos hápticos.
Eso desplaza nuevamente el problema.
La accesibilidad deja de pertenecer únicamente al ámbito del libro.
Puede aparecer en un ascensor, un restaurante, una oficina, un espacio público, un packaging o una señal que permita orientarse.
Incluso existe una dimensión económica interesante: la imprenta presta servicios a organizaciones públicas y privadas. De ese modo, una infraestructura surgida históricamente para producir materiales accesibles también funciona hoy como servicio especializado y como una de las actividades concretas de la institución.
Una biblioteca que también es lugar de encuentro
Reducir la BAC a sus colecciones sería igualmente incompleto.
Actualmente desarrolla talleres, actividades culturales y educativas, propuestas presenciales y virtuales, y visitas guiadas que recorren espacios históricos como la sala de lectura y la imprenta.
Ese funcionamiento aporta otra capa a la historia.
Las bibliotecas no son solamente depósitos de contenidos.
También pueden ser lugares donde se transmiten conocimientos, se construyen vínculos, se aprenden tecnologías y se comparte experiencia.
Más de cien años después de su fundación, la continuidad de la Biblioteca Argentina para Ciegos parece apoyarse precisamente en esa capacidad de cambiar sin perder su núcleo.
Cambian las máquinas.
Cambian los soportes.
Cambian las formas de producir y distribuir información.
Pero permanece una pregunta.
Quizás ése sea el verdadero hilo que une 1924 con el presente.
Durante mucho tiempo, hablar de accesibilidad significó principalmente pensar cómo adaptar algo ya existente para una persona que encontraba una barrera.
Ese trabajo sigue siendo indispensable.
Pero la historia de la Biblioteca Argentina para Ciegos permite ir un poco más lejos.
La accesibilidad también puede comenzar antes.
Puede comenzar cuando las personas que encuentran esas barreras participan en el diseño de los servicios, en la organización de las instituciones, en la producción de los materiales y en las decisiones sobre la manera en que esos materiales circularán.
Por eso resulta especialmente significativa la continuidad de una institución que hoy sigue siendo dirigida por personas con discapacidad visual.
No es solamente una cuestión administrativa.
Es parte de la misma historia.
Más de un siglo después
La Biblioteca Nacional definió recientemente el acervo braille de la BAC como el más antiguo de América Latina. La propia institución continúa prestando libros, produciendo materiales, ofreciendo actividades y desarrollando servicios de accesibilidad.
Pero quizá su legado no pueda medirse únicamente en cantidad de libros, años transcurridos o máquinas incorporadas.
Hay algo más profundo.
Una institución creada en 1924 sigue planteando una pregunta completamente contemporánea:
La respuesta que surge de esta historia no necesita ser grandilocuente.
Está presente en una imprenta.
En puntos en relieve sobre una página.
En un libro que viaja por correo.
En una grabación.
En una señal.
En una biblioteca.
Y, sobre todo, en la posibilidad de elegir.
Porque el derecho a leer no termina cuando un contenido se vuelve técnicamente accesible.
También incluye el derecho a decidir cómo acceder a él.
Fuentes
- Biblioteca Argentina para Ciegos — Historia. Fundación, carácter autogestivo, edificio, imprenta y desarrollo institucional. Consultar fuente
- Biblioteca Argentina para Ciegos — Breve presentación. Misión institucional, conducción, acervo y actividades. Consultar fuente
- Biblioteca Argentina para Ciegos — Biblioteca Braille. Acervo, préstamo y funcionamiento del servicio. Consultar fuente
- Biblioteca Argentina para Ciegos — Biblioteca Parlante. Servicio de acceso a obras mediante audio. Consultar fuente
- Biblioteca Argentina para Ciegos — Imprenta BAC. Impresión braille, señalética, etiquetas, rótulos, mapas y planos hápticos. Consultar fuente
- Biblioteca Argentina para Ciegos — Servicios. Servicios y actividades actuales de la institución. Consultar fuente
- Biblioteca Argentina para Ciegos — Patrimonio arquitectónico. Edificio institucional y contexto patrimonial. Consultar fuente
- Biblioteca Nacional Mariano Moreno — Fundación de la Biblioteca Argentina para Ciegos. Contextualización histórica y evolución de los soportes de acceso. Consultar fuente
- Argentina.gob.ar — Centenario de la Biblioteca Argentina para Ciegos. Contexto institucional, cultural y conmemorativo. Consultar fuente
